Un portafolio tradicional suele presentar imágenes y una lista de tecnologías. Eso sirve, pero no cuenta toda la historia.
Un caso de estudio explica cuál era el problema, quiénes utilizaban la solución, qué restricciones existían y por qué se tomaron determinadas decisiones.
También permite hablar de resultados sin revelar información confidencial. Se puede describir la mejora de trazabilidad, automatización o calidad de datos sin publicar información privada.
Documentar de esta forma ayuda a futuros clientes y equipos a comprender cómo trabaja un desarrollador más allá del código.
